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Crisis de la representación democrática.

Los diagnósticos acerca de la crisis de la representación política o, más puntualmente, la democracia representativa nos son bien conocidos y la acompañan desde su surgimiento. De una parte, podríamos sugerir que las raíces de esa especie de "estado crítico permanente "descansan en los tensos resultantes del encuentro y confluencia de dos tradiciones de difícil conciliación, quizá antagónicas: la democrática y la representativa (Pitkin, 2004). De otra, podríamos rastrear la fuente para el carácter cíclico y recurrente de tales los diagnósticos en la aporía constitutiva del propio concepto de representación. En este último, sentido, la unión con la tradición democrática tendría el efecto de potenciar los dilemas puestos por la tarea política de hacer presente, en algún sentido, algo o alguien que, sin embargo, no está literalmente presente (Pitkin, 1967: 8-9). En el caso de la democracia moderna, habría una disociación constitutiva entre el pueblo real, disperso en la inmanencia de las relaciones sociales empíricamente dadas, y el Pueblo como idea legitimadora, o sea, mientras que el sujeto político titular de la soberanía democrática. Tal hiato instaura un proceso incesante de búsqueda, permanentemente inacabada, pues inalcanzable o irrealizable, por la la identidad y la instancia de este sujeto colectivo (Lefort, 1981, Rosanvallon, 1998). O sea, esta distancia ineliminable entre el pueblo real y el pueblo soberano revela en qué medida el "Estado crítico" es constitutivo del régimen democrático moderno. En cierto sentido, es es posible reconocer, por tanto, que tales regímenes, como bien demuestran los historiadores de la democracia (Dunn, 2016), entran en crisis siendo forzados, permanentemente, a redefinir de forma más inclusiva, pues hay una presión continua para ampliar los elementos constitutivos de la identidad de ese sujeto político abstracto e incierto. [...] Clique aqui

Justicia, Democracia y Tributación: entre consideraciones de eficiencia y equidad

A pesar de la polisemia epistémica que el concepto de democracia política evoca, sin duda, podríamos decir que este concepto tiene como base nuclear fundamental una la noción de igualdad política. Aunque existen diferentes concepciones teóricas sobre el significado de la igualdad política, sobre su alcance y sobre las instituciones y procedimientos que mejor podrían garantizarse, ninguna teoría democrática nos dice que la desigualdad es el valor por el que el concepto de democracia está fundamentado, así como el valor en el que las las instituciones democráticas están justificadas. Siendo, por lo tanto, la igualdad política el mástil que sostiene, al menos normativamente, la bandera de la democracia, podríamos preguntarnos en qué medida la existencia de desigualdades, aquí pensadas en términos distributivos, podría comprometer la legitimidad del régimen político democrático al hacer política permeable al poder económico: democracia política legítimamente coexistir con desigualdades socioeconómicas? Para discutir este punto debemos debatir las consecuencias de la asociación entre democracia política y economía de mercado. Como nos dice Dahl2: "Aunque no todos los países capitalistas sean o hayan sido democráticos, todos los países democráticos han economías capitalistas ". Tal evidencia histórica sirvió como pieza retórica para los argumentos en defensa de la economía de mercado como condición necesaria para el florecimiento de la economía democracia política. Sin embargo, en lugar de simbiótica, la relación entre democracia y mercado sería estructuralmente conflictiva: las dinámicas y lógicas que hacen la democracia política y la economía de mercado funcionar serían antagónicos. El mercado y el sistema político democrático son dos formas divergentes de asignar recursos. En el caso del primero, los recursos se asignan siempre a partir de una dotación inicial que ya es desigualmente estructurada, de modo que sólo aquellos que poseen recursos pueden decidir cuándo y cómo van a negociar. La distribución resultante es, por lo tanto, siempre desigual. En el segundo caso, por otra parte: "El Estado [democrático] es un sistema que asigna recursos que no son de su propiedad propiedad, con derechos distribuidos de manera diversa del mercado. En estas circunstancias, sólo por un golpe de suerte los dos mecanismos conducirán al incluso el resultado. [...] La regla democrática "un ciudadano, un voto", exacerba esta divergencia al igualar el derecho de influir en la asignación de recursos a través del Estado. [...] La democracia ofrece a aquellos que son pobres, oprimidos o de otro modo insatisfechos con la distribución inicial de una oportunidad de buscar compensación por la vía del Estado " (Przeworski, 1993: 5). Por lo tanto, de alguna manera, la democracia inevitablemente amenaza los derechos de propiedad al invertir la lógica de la asignación que se practica en el mercado. Debido a esta tensión estructural, hay al menos dos relaciones de superposición posibles: a) mercantilizar la democracia, o b) democratizar el mercado. No pretendemos hablar sobre las implicaciones de estas superposiciones en este trabajo. En el momento, lo que podemos deducir de ellas es que las tensiones distributivas también están relacionadas con el conflicto entre el veredicto del mercado y el de la democracia. Dentro de este conflicto, las reivindicaciones de justicia y las políticas (re) distributivas tienen un importante papel para atenuar los efectos no equitativos que la la dinámica del mercado inevitablemente produce, incluso en sociedades democráticas. En este el campo de la política tributaria corresponde a una relevante arena de disputa una vez que los impuestos pueden contribuir tanto a profundizar la estructura de desigualdades que es por el mercado sistemáticamente producido, cuanto puede ser un instrumento de justicia distributiva; sobre este tema específicamente discutiré en la sección siguiente. Clique aqui

Multitud, masas populares y democracia

Formas de gobierno declaradamente elitistas - como monarquías, aristocracias, oligarquías, etc. - dejaron poco a poco de ser impuestas sobre los pueblos con la expansión de las democracias representativas. Sin embargo, la depreciación de las masas populares, juzgadas incapaces por Platón, Aristóteles y otros pensadores, ganó un nuevo impulso en 1895, con un estudio de Gustave Le Bon. Desde entonces las multitudes fueron descalificadas por autores como Freud y Ortega y Gasset. La idea de que las masas populares son incapaces de expresar una voluntad colectiva coherente y organizada es martillada en el imaginario social, sosteniendo que las aglomeraciones producen desorden y no merecen ser oídas políticamente. No hay porque negar que la multitud puede ser asustadora, en especial, cuando furiosa. Pero enfocarse en los aspectos negativos de la acción colectiva, sin siquiera examinar las razones de la cólera del pueblo, parece una estrategia oportunista dirigida al rechazo de expresiones masivas de la voluntad popular. Se logra con ello rechazar manifestaciones políticas objetivas de las masas, aun cuando justas y pacíficas. Se busca de ese modo desarticular a los grandes grupos, y más aún, aislar a las personas de los núcleos a los que pertenecen o con los cuales tienen mayor afinidad. Se obtienen mónadas políticas, reagrupables sólo bajo la bandera de los partidos políticos, concebidos como instrumentos privilegiados de la democracia. No desconsidero las ganancias obtenidas al dar a cada persona voz propia, libre de mecanismos sociales opresivos, como la tutela machista en el núcleo familiar, la dominación económica derivada de vínculos laborales, o la violencia pura. El precepto democrático 'una cabeza, un voto', cuando es implantado por medio de los pleitos universal y secreto, pretende evitar interferencias indebidas en las elecciones individuales. Tal beneficio ocurre sólo en tesis. En la práctica, nadie expresa su voluntad con toda esa libertad. Se tiene que optar por una lista predefinida de candidaturas, y en general, tales nombramientos se vinculan a los intereses partidistas, o mejor, al deseo de quien los financia. Los partidos políticos son organizaciones altamente oligárquicas, como mostraron Michels (2015 [1915] y Duverger (2012 [1951]. De esta manera, en vez del poder popular prometido por la democracia, se recae en una dominación elitista, pero disimulada por la intermediación de las urnas. En realidad, se intercambiaron las formas arcaicas que encadenaban al pueblo por jaulas doradas, en varios modelos, los llamados grados de democracia, eufemismo para la ausencia de igualdad política y de poder popular. Es ese conflicto que aquí me interesa, entre las voluntades individuales y colectivas, de las personas reales y ficticias. En primer lugar, resiro algunas de las objeciones centrales por las que se construyó la descalificación de las masas populares, una descripción negativa, que conduce a la incapacidad del pueblo reunido como fundamento democrático, aunque en su origen la democracia es precisamente eso, multitud reunida para decidir. En segundo lugar, defenderé que las multitudes deben ser entendidas como manifestaciones del poder popular, incluso cuando actúan por medio de protestas. Es una etapa positiva, de legitimación de formas de organización social independientes del Estado. Considero que las acciones colectivas son fundamentales para la vida política de las personas. Entran aquí cuestiones de reformulación de la democracia, y también de oposición al dominio de lo económico sobre lo sociopolítico. Después, contrasté el repudio a las masas populares con la acogida servil a las masas monetarias, o sea, el tratamiento represivo dado a agrupamientos de personas físicas en confrontación con personas jurídicas. Concluiré lanzando algunas reflexiones provocativas acerca de la democracia sin pueblo. Clique aqui

PROMESA, PERDÓN Y AMOR: LOS ORIGENES TEOLÓGICOS FILOSOFÍA POLÍTICA DE HANNAH ARENDT

Introducción En el estudio de algunas categorías centrales de la filosofía política de la filósofa alemana Hannah Arendt (1906-1975), se trata de destacar la analogía estructural entre conceptos políticos y los conceptos teológicos fundamentales, asaber: Promesa, Perdón y Amor. En este camino, abordaremos las importantes categorías para comprender la visión política de Arendt, así como su preocupación por una esfera pública que no suprimiera la vitalidad humana; que no destruyera la capacidad de acción, fundamental para hacerlo político, en la visión de la pensadora. Una de las filósofas más influyentes del siglo XX, Hannah Arendtconcribió la política de forma diferenciada, en relación a los teóricos de la línea depensada de Thomas Hobbes a Carl Schmitt. La política, según la autora, no tiene por finalidad suplir necesidades naturales humanas, asegurar la concesión de beneficios sociales o organizar la convivencia entre seres humanos a través de instituciones, alienando y extinguiendo la libertad de los mismos para que la convivencia sea posible. No configurándose también como un mecanismo necesario para diferenciación y delimitación extrema entre un pueblo y otro, para Arendt "el significado de la política es la libertad". Y esta libertad es intrínseca a la capacidad humana de comenzar cosas nuevas, a través de la acción espontánea. La mencionada capacidad es "inherente al hecho de que todo ser humano, simplemente por nacer en un mundo que ya existía antes de él y seguirá existiendo después, es él mismo un nuevo comienzo" (ARENDT, 2013, p.167). Para entender, entonces, la concepción de política de la filósofa en cuestión, analizamos las tres importantes categorías anteriormente citadas, reapropiadas la fecha y la política medievales. Para el desarrollo de tal estudio, realizamos una investigación bibliográfica, teniendo como pilares la tesis de doctorado con Arendt "El concepto de Amor en San Agustín" (1929) y la obra "Acondicionamiento humano" (1951). Realizamos también un levantamiento del contexto histórico de la reproducción arendtiana, así como analizamos por quién y cómo las categoríasteológicas fueron utilizadas originalmente, para comprender el sentido de su apropiación. Hemos llegado a la conclusión de que Arendt ha conferido un nuevo sentido a los conceptos teológicamente, secularizando sus contenidos para hacerlos adecuados a su concepción política. Así, como entendemos junto a BrunoPeres Freitas (2012), inspirados por el amor al mundo, los seres humanos utilizan su capacidad de perdonar y de prometer para usufructuar de la libertad política y estabilizar en cierta medida las consecuencias de la acción. Esto posibilita que instauran nuevos inicios, trayendo novedad al mundo, respetando a los demás seres humanos que comparten el espacio de atención. La apropiación secularizada trae al mundo humano a claros beneficios políticos del uso de la Promesa, del Perdón y del Amor. Clique aqui

Vergüenza Social y Teoría Crítica

RESUMEN: Hasta entonces, la vergüenza social ha sido poco explorada por la teoría crítica, reduciéndose a los pocos párrafos contenidos en "Lucha por el reconocimiento" de Axel Honneth. En este en el artículo, defiendo la posibilidad de operar una posible investigación en su seno. Inicialmente, hago una reconstrucción de la teoría tradicional de la vergüenza (I). Por otra parte, y en el caso de que se trate de una teoría crítica de la vergüenza social. El primero como parte del proyecto de la filosofía social que busca diagnosticar las patologías resultantes de los fenómenos de injusticia, falta de respeto y humillación (II). El segundo como crítico a la ideología. En este sentido, desarrollo las ideologías de la vergüenza en un sistema neoliberal (III). Palabras clave: Vergüenza social. Teoría crítica. Filosofía social. Crítica a la ideología Clique aqui

Democracia Hackeada

Resumen Estamos en el año 2017 y casi no pasa un día sin que los grandes medios de comunicación nos traigan noticias sobre acciones políticas y prácticas sociales involucrando a hackers. La lista de noticias y titulares del tipo es larga. La frecuencia de estos acontecimientos es tan alta que, incluso para los más aficionados, mantenerse al día, no es una tarea sencilla. El objetivo de esta comunicación es explorar el significado de la expresión "Democracia Hackeada" a través de algunos ejemplos de acontecimientos políticos recientes, proponiendo un enfoque político-filosófico que pueda enriquecer el debate actual en el ámbito de la Teoría del Estado, en particular sobre las posibilidades del. sistema democrático en la actual contingencia histórico-tecnológica. Para ello, comenzaremos indicando brevemente el origen de la expresión. En seguida analizaremos algunos casos específicos e intentaremos identificar en esos casos tres perspectivas distintas en las relaciones políticas: la perspectiva de un Estado en la relación con otro Estado; la perspectiva del Estado en la relación con el ciudadano; y, por fin, la perspectiva del ciudadano con relación al Estado. Más que ofrecer respuestas simplificadas, o presentar soluciones, la intención de la propuesta es tratar de formular el problema y plantear cuestiones que puedan desarrollarse en el futuro, ya que esta investigación se encuentra aún en fase inicial. Ante todo, la investigación se revela como interdisciplinaria y nos fuerza a buscar entendimiento en otros saberes cuyas investigaciones y prácticas sobre la era de la tecnología de la información y su impacto en las relaciones políticas y sociales se encuentran más avanzadas. En ese sentido, el objetivo principal de esta presentación es investigar si la Filosofía Política puede contribuir a la interpretación de estos fenómenos emergentes. Para ello, recurrimos a un autor cuya obra es nuestro tema de investigación y traducción desde 2009, y que fue un gran defensor de la relevancia de la Filosofía Política en el siglo XX. Alessandro Passerin d'Entrèves pensó el papel de la Filosofía Política tanto como método de abordaje al problema político y, también, como disciplina de estudios en las Universidades. En ese momento final, presentaremos la noción y el método que el autor propone y, a partir de eso, intentaremos defender la relevancia de esa posición ante los desafíos que enfrentamos actualmente. Palabras clave: democracia hackeada; Teoría del Estado; Filosofía Política; Alessandro Passerin d'Entrèves Clique aqui

Cambios Climáticos

Resumen: El cambio climático representa un desafío urgente para las democracias modernas. Aún más, las luchas contra el fenómeno climático causan enormes problemas de acción colectiva. ¿Pueden los sistemas democráticos evolucionar para hacer frente a estos desafíos? El presente trabajo formula una democracia post-liberal basada en dos principios gobernantes, la sostenibilidad y la democratización de la democracia. Considerando que el cambio climático, y sus consecuencias, tendrán un impacto considerable en las formas sociales de organización, analizaré la relación entre sostenibilidad y democracia; en primer lugar, para definir qué es la sostenibilidad y hablar, al al mismo tiempo, sobre sus diferentes modelos. En segundo lugar, para analizar cómo los nuevos los riesgos causados ​​por el cambio climático exigen una democracia post-liberal basada en revisión de formas representativas de la democracia, cuya utilidad no puede ser completamente suprimida. Finalmente, se propondrá un modelo de democracia. Un modelo centrado en el vínculo necesario entre un modelo de sostenibilidad abierto y un modelo inclusivo de democracia. A la reflexión teórica de esas líneas será acompañada por el estudio del 'Plan Nacional de Cambio Climático 'del gobierno de Uruguay, presentado hace unos meses. El énfasis se pondrá en su proceso de elaboración. Palabras clave: Democracia representativa, sostenibilidad, cambio climático, democracia inclusiva, participación ciudadana. Clique aqui

Sueño, estetización y política en Walter Benjamin

Al buscar una delimitación sobre la contribución de la filosofía al debate sobre la relación entre arte y política, nuestro foco será la capacidad perceptiva políticamente relacionada con la crítica del embellecimiento. Nuestra clave de lectura remite a los conceptos de estetización de la política y de kitsch onírico (Traumkitsch) de acuerdo con Walter Benjamin. Tendremos en vista, por un lado, la relación entre percepción y mundo de las cosas; y, por otro, la capa que se encuentra en los objetos en el interior del hogar, como lugar de refugio de la subjetividad, apartado de la esfera pública. Por un lado la imposibilidad de imaginar la "flor azul en el mundo de la tecnología"; de otro, "la flor azul que se ha vuelto gris". En ambos casos, lo que se quiere bello, se transforma en apariencia edulcorada. Resulta a las cosas revelar la inversión entre percepción y mundo, para liberar un significado político que transite del inconsciente hacia el consciente - del sueño al despertar. Del sueño colectivo despierto, o de la percepción estética a la somnolencia del consumo, existe una dialéctica del despertar, reveladora de instancias políticas. Clique aqui

Adiós al Bienestar (SMP)

Durante mucho tiempo los derechos sociales han sido discutidos alrededor de las categorías desarrolladas por Thomas Marshall (1950). Según este autor, los derechos civiles, políticos y sociales se introdujeron en oleadas consecutivas; se podría hablar, por tanto, de tres generaciones de derechos. De hecho, se trataba de un doble proceso: por una parte, el alcance de los derechos individuales se amplió (de los derechos civiles a los políticos a los derechos sociales); por otro, cada vez más individuos se convierten en titulares de derechos (esto es particularmente evidente en el caso de los derechos de voto, que primero se limitaban mediante criterios censuales, luego se extendían a todos los ciudadanos masculinos y finalmente se concedían a todos los ciudadanos sin tener en cuenta el género) . Según Marshall y los que utilizan sus categorías conceptuales (por ejemplo, Mezzadra 2002, Baglioni 2009), es precisamente esta extensión de los derechos como una creciente inclusión sociopolítica que permite identificar el nexo esencial entre derechos y ciudadanía. El estado de bienestar en todas sus formas concretas (porque muchos, como muestra Esping-Andersen 1990, entre otros) encarna el principio según el cual la ciudadanía debe definirse en términos de la realización de los derechos civiles, políticos y sociales. Estos últimos se entienden entonces como los derechos que otorgan a los ciudadanos las condiciones materiales para gozar concretamente de los demás, es decir, como la garantía de que los derechos cívicos y políticos no serán otorgados sólo formalmente, sino realmente disfrutados. Clique aqui